Lo verde se volvió desierto.

Lo verde se volvió desierto,

los ríos enterrados y cubiertos,

el agua se volvió polvo,

los aguaceros se entristecieron.

La paleta de los colores

quiso reverdecer al desierto,

pero esta ola de calores

mata al compás del fuego.

Mueren las alegrías calcinadas,

árboles del interior sin sentimientos.

Ya no ríe el pozo seco

cuando al asomarse unos ojos negros

desprende lágrimas de amor eterno. 

Como nos gusta ser violentos.

Como nos gusta matar el alrededor nuestro.

Como nos gusta matarnos por dentro.

Como nos gusta quedarnos sin sueños.

Somos sólo un pensamiento fúnebre 

de locos bastante cuerdos.


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