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Mostrando entradas de noviembre, 2024

Arrojados al vacio.

 Después de tanto tiempo trabajando se acercaban las vacaciones, las esperadas vacaciones. Es tremendo el esfuerzo diario de trabajar mes tras mes, día tras día.  Pero las vacaciones se convierten en la libertad de la esclavitud diaria, de la monotonía.  Ese año me fui de camping a los Pirineos, a ver la fauna y flora de esos parajes, los verdes y extensos valles, incluso estaba inscrito en una cacería de ciervos. Disfrutar de tanta tranquilidad, sin ruidos de máquinas que golpearan mis oídos.  El único inconveniente era mi perro, un perro de caza que no sabía dónde dejar. Los de la protectora de animales no lo aceptaban y si lo dejaba allí me sancionaban, por lo cual tomé la de decisión de dejarlo en la huerta de Cox abandonado, allí con las gentes de la huerta no sé moriría de hambre, incluso alguien podría adoptarlo. Lo cierto es que me daba lástima dejarlo, pero si me quería ir de vacaciones lo debía hacer. Pobre perro, cuando lo dejé no llegaba a comprender lo q...

Payasos tengo

 Saltan las blancas noches al acariciar pieles aladas. En compañía de las hadas saltan las mañanas grises. ¿Donde están los cantos?. Vengo a concebir gorriones que con cansados quejidos darán calor a grises otoños. ¿Dónde quedan los amores?. Salvando a la triste lava, la llevan entre sus manos porque así nunca se apaga. Saltan las bocas en voces para nunca callar al alba, clara luz de los pensamientos  que saltan barreras urbanas. ¿Dónde se da este mundo?. Corre flor que ya escampa, ven al camino de mis fantasías,  salta el constante razonamiento.  Corre niño que payasos tengo que saltan la vida mortificada para adormecer en los sueños. ¡Qué para vivir sin soñar ya está la vida esclava!.

Lo verde se volvió desierto.

Lo verde se volvió desierto, los ríos enterrados y cubiertos, el agua se volvió polvo, los aguaceros se entristecieron. La paleta de los colores quiso reverdecer al desierto, pero esta ola de calores mata al compás del fuego. Mueren las alegrías calcinadas, árboles del interior sin sentimientos. Ya no ríe el pozo seco cuando al asomarse unos ojos negros desprende lágrimas de amor eterno.  Como nos gusta ser violentos. Como nos gusta matar el alrededor nuestro. Como nos gusta matarnos por dentro. Como nos gusta quedarnos sin sueños. Somos sólo un pensamiento fúnebre  de locos bastante cuerdos.